domingo, 31 de julio de 2016

Billete sin regreso a Varsovia





Palacio de la Cultura y la Ciencia
Llevo un par de días discutiendo conmigo misma. El catálogo de pensamientos incluye pequeños detalles o alguna idea profunda que va y viene como Pedro por su casa. Es el efecto de ser una turista solitaria en Varsovia. Sé que nada de lo que pasa por mi cabeza es en realidad importante, pero descubro que llego a conclusiones a las que no habría llegado bajo la influencia de otras personas. La realidad es que no tengo mucho sobre mí que contar, solo siento la certeza de ser yo y mis circunstancias y que la novedad me queda como un traje a medida. 
No hago nada que no haría cualquiera, pero saboreo la libertad de decidir cada paso que doy sin saber a donde me llevará el siguiente. 
No soy la unica turista solitaria en Varsovia ni estoy descubriendo las Américas, pero detecto, creo que con alegría, que no formo parte de los que andan con un palo de selfie para contar mi vida en directo. Soy de las que aún se conforman con tomar un café con wifi en algún rincón tranquilo en el que conectar con mi mundo y entre foto y foto volcar mis soledades. 
Entre pensamientos sigue mi juego sin reglas y no siempre sé si gano o pierdo. De momento solo estoy segura de una cosa: este viaje no tiene billete de vuelta.


Bombardeo sobre Varsovia durante la Segunda Guerra Mundial