lunes, 7 de noviembre de 2016

Más malas que la quina

Portada de la antología pulp "She was so bad!"



Hay lectores que creen que escribo historias para mujeres solo por mi sexo, editores que debaten si hay un estilo en la literatura de mujer y mujeres que escriben pensando que la sensibilidad o la mirada en las letras es una cuestión de género. A mí estas cuestiones que dan vueltas por el mundo virtual no me importan nada, solo me limito a sacar todo el brillo que pueda a mi cerebro para escribir historias que me apasionan. Sin embargo, aún es un hecho que fuera de la literatura romántica las mujeres publican menos libros que los hombres y que aún se considera una rareza su incursión en temas como el sexo, el terror o la novela negra. 
La antología She was so bad! pretende poner patas arriba los convencionalismos editoriales y demostrar (a estas alturas de la Historia tener que demostrar algo como mujer me aburre que me mata) que el sexo del autor no determina el estilo narrativo. 
En total somos veintidós las autoras que firmamos este libro de serie b sin que se nos caigan los anillos por meternos en terrenos más oscuros que el amor y dejar claro que no existen motivos para quedarnos fuera de la narrativa visceral. 
De momento, el título ha logrado llegar más lejos de lo que nadie esperaba al publicar la segunda edición a las pocas semanas de su salida a un mercado donde la competencia es feroz y las editoriales independientes apenas cuentan con escaparates donde exhibir sus productos. 
Editorial Aloha tiene la culpa de haber reunido esta veintena de relatos que andan de gira por librerías de toda España y han despertado la curiosidad de centenares de lectores. Su editora, Adriana Bañares, solo ha dado unos cuantos pasos al frente de su marca, pero ya ha logrado darle un sello de identidad propia, sin duda una de las claves del éxito.